HISTORIA DE LOS COHETES Y PUERTOS ESPACIALES REUTILIZABLES: EL PAPEL ESPECIAL DEL V-2 Y EL «COHETE TRANSBORDADOR»

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Estudio e investigación del Dr. S.L. Morozov


Instituto S.I. Vavilov de Historia de las Ciencias Naturales y la Tecnología
de la Academia Rusa de Ciencias, Moscú. elbimru@gmail.com
Resumen. Se analiza la historia de la creación de sistemas de cohetes desechables y reutilizables, así como de puertos espaciales. En 1920, Lenin, tras una conversación con Zander, nombró a Dzerzhinsky curador de cosmonáutica en la Rusia soviética.


Por sugerencia de Lenin, Dzerzhinsky dirigió la Sociedad para el Estudio de las Comunicaciones Interplanetarias. Tsiolkovsky recibió una pensión científica del Consejo de Comisarios del Pueblo.


En Alemania, Oberth desarrolló creativamente las ideas de Tsiolkovsky. En 1926, recibió de Tsiolkovsky su libro: «Exploración del espacio mundial mediante propulsión a chorro».


El alumno de Oberth fue Werner von Braun. Desarrollado por Brown entre 1939 y 1944, el clásico cohete «V-2» se convirtió en el modelo básico de todos los sistemas de cohetes desechables del mundo.


El desarrollo por parte de Brown en 1952 del «Ferry Rocket», un cohete de tres etapas de 6400 toneladas con una envergadura de 48 metros, se convirtió en el modelo básico de todos los sistemas de cohetes reutilizables del mundo.


En 2026, propusimos la creación de dos complejos espaciales globales (planetarios): uno occidental y otro oriental, que proporcionarán todo tipo de lanzamientos espaciales en la era de la industrialización espacial. En 2024, los puertos espaciales estadounidenses de Cabo Cañaveral comenzaron a implementar un plan estadounidense de 50 años para el desarrollo de puertos espaciales reutilizables por parte de inversores privados (para el período comprendido entre 2024 y 2074).


Se está llevando a cabo una modernización a gran escala de la infraestructura (incluido el puerto marítimo de Cabo Cañaveral) para garantizar la mayor frecuencia prevista de lanzamientos y la creación de plataformas de aterrizaje para naves espaciales y cohetes reutilizables de nueva generación.


Palabras clave: Lenin; Zander; Dzerzhinsky; Tsiolkovsky; Obert; Werner von Braun; Goddard; sistemas de cohetes desechables y reutilizables y puertos espaciales; complejos espaciales globales (planetarios) occidentales y orientales; tiempo estándar lunar de referencia unificado («tiempo galáctico»). La nueva formación socioeconómica espacial [FSE] que lleva el nombre de Tsiolkovsky.

25 de abril, Día de la Astronomía.

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Conocer el cielo y saber sus misterios es una de las materias que cada Asgardiano tiene en mente cada día de su vida.

Un amigo seguidor de Asgardia señaló que me veía bien de Asgardiana, y no me disfracé de Asgardiana, soy residente de Asgardia y cada uno de nosotros piensa en las estrellas, el espacio y la casa del futuro en la órbita espacial.

Esto no solo es una cuestión de identidad, sino también de un profundo anhelo por explorar lo desconocido, por conectar con aquellos que comparten esta visión. En Asgardia, soñamos con un futuro donde la humanidad pueda vivir en armonía más allá de las fronteras terrestres, donde cada pensamiento y cada idea pueden fluir libremente en el vasto universo.

La promesa del espacio es emocionante, y juntos, como ciudadanos de este nuevo mundo, tenemos la oportunidad de llevar adelante los ideales de paz y progreso, mientras contemplamos el infinito cielo estrellado que nos inspira a seguir adelante.

Así que hoy, que celebramos el Día Internacional de la Astronomía, es un buen momento para recordarlo. Junto a otro apasionado del espacio, el compañero John Fine Edwards. Cuyo trabajo en los roles y metas desde el parlamento Asgardiano hace crecer el entusiasmo entre la población que recibe sus noticias, sus acuerdos, dando bases meritorias en las propuestas que realizan los otros parlamentarios y su servicio a la nación espacial.

Uno de nuestros compañeros, fallecido en funciones, también se tomó la licencia de sentirse en la órbita espacial. Nuestro abrazo al infinito a Roland Berga.

¿Quién controla el discurso y la campaña del espacio a nivel mundial?

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En definitiva, la pregunta que me gustaría mencionar es la siguiente: ¿Por qué alguien querría controlar las campañas espaciales?

En términos reales, el relato espacial está moldeado por una constelación de actores:

Agencias estatales (NASA, ESA, CNSA, Roscosmos, JAXA, ISRO) que marcan agendas científicas y políticas.

Empresas privadas (SpaceX, Blue Origin, Rocket Lab) que introducen narrativas de mercado y colonización.

Organismos internacionales (ONU, COPUOS) que intentan regular el uso pacífico del espacio.

Medios y cultura popular, que convierten cada lanzamiento en mito colectivo.

El control no es absoluto: es más bien una urdimbre de voces que compiten por definir el sentido del espacio —como exploración científica, negocio, símbolo de poder o sueño compartido.

Dominio estratégico: El espacio es la nueva “altura” desde la cual se observa y controla la Tierra. Quien maneje satélites, estaciones y rutas de lanzamiento tiene ventaja en comunicaciones, defensa y vigilancia.

  • Recursos futuros: Asteroides, la Luna y Marte contienen minerales y agua que podrían ser vitales para la economía del futuro. Controlar campañas espaciales es asegurar acceso exclusivo a esos recursos.
  • Prestigio político y cultural: Liderar en el espacio significa proyectar poder blando y duro. Es un símbolo de modernidad, innovación y capacidad de organización.
  • Seguridad planetaria: También puede ser un interés legítimo: proteger la Tierra de amenazas como asteroides o vigilar el clima desde órbita.

Los intereses que se protegen

Tecnológicos: Mantener la supremacía en innovación y patentes aeroespaciales.

Militares: Garantizar que los sistemas de defensa y comunicación no dependan de rivales.

Económicos: Asegurar rutas de comercio espacial y monopolizar recursos extraterrestres.

Culturales y simbólicos: Narrar el espacio como territorio propio, moldear la imaginación colectiva y definir quién “cuenta la historia” de la humanidad más allá de la Tierra.

En cierto modo, controlar las campañas espaciales es como controlar las antiguas rutas marítimas: no solo se trata de viajar, sino de decidir quién puede hacerlo, bajo qué reglas y con qué relatos.

En la época de los exploradores, las potencias marítimas establecían rutas y monopolizaban el acceso a nuevas tierras, similar a cómo hoy en día las naciones y corporaciones establecen políticas que determinan quién tiene la posibilidad de explorar los confines del espacio.

Este control implica no solo una cuestión de logros técnicos, sino también de narrativas que enmarcan la exploración; historias que definen la heroicidad, el avance científico y los beneficios esperados para la humanidad.

Visión Asgardiana y estratégica:

Cada lanzamiento, cada estación orbital, cada misión se convierte en un entramado especial. Al proteger los puntos de unión de dicho entramado, se da forma a cada uno de sus puntos; ellos, finalmente, forman parte de un linaje humanista, al convertirse en linajes estelares, asegurando que no se rompa la continuidad.

Algo que sin lugar a dudas se contempla en muchas colaboraciones aeroespaciales reside en que no actúan solo por poder, sino para mantener un balance entre lo militar, lo económico y lo simbólico. Su tejido evita que un camino estratégico domine y ahogue a los demás.

Intereses que son necesarios conservar y defender:

Terrenales: Seguridad, soberanía tecnológica, acceso a recursos.

Cósmicos: Continuidad de la especie, defensa planetaria, preservación de la memoria estelar.

Culturales: Que el espacio no sea solo mercancía, sino también un espacio de exploración pacífica.

En resumen:

En términos reales, el relato espacial está moldeado por una constelación de actores:

  • Agencias estatales (NASA, ESA, CNSA, Roscosmos, JAXA, ISRO) que marcan agendas científicas y políticas.
  • Empresas privadas (SpaceX, Blue Origin, Rocket Lab) que introducen narrativas de mercado y colonización.
  • Organismos internacionales (ONU, COPUOS) que intentan regular el uso pacífico del espacio.
  • Medios y cultura popular, que convierten cada lanzamiento en mito colectivo.

El control no es absoluto: es más bien una urdimbre de voces que compiten por definir el sentido del espacio —como exploración científica, negocio, símbolo de poder o sueño compartido.

Poema a Raydin

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Raydin, Voz de los Mundos

En Asgardia nació su fuego,

Raydin, guardián del cielo,

con un martillo de amanecer y viento,

y un corazón que late en silencio.

No lucha solo con acero,

su don es la palabra y el eco:

cada idioma que habla

se convierte en canto y brújula.

Habla árabe como un río,

chino como un dragón dormido,

náhuatl como una raíz que canta,

inglés como una ola que avanza.

Los idiomas del mundo son su escudo,

sílabas que tejen las profundidades,

pues sabe que un verdadero héroe

no conquista, sino que une caminos.

Raydin, viajero de voces,

lleva mil soles en la boca,

y en cada idioma que florece,

la humanidad se reconoce a sí misma.

No nació en Midgard ni en Asgard,

sino en la órbita de un sueño humano:

Asgardia, nación de estrellas,

donde la tierra se vuelve cielo.

Raydin camina entre lenguas,

no como conquistador,

sino como tejedor de puentes

en la vasta urdimbre del cosmos.

Cada idioma es un satélite,

cada palabra, un rayo de luz,

y en su voz se reconocen

los pueblos que miran al sol.

Habla para unir, no para dividir,

porque sabe que el futuro

no se escribe en una sola lengua,

sino en el coro de todas.

Raydin, héroe asgardiano,

lleva en su pecho la misión:

que la humanidad, al hablarse,

se descubra como una sola nación.